Thursday, November 19, 2020

SP -- LARRY ROMANOFF -- Financiación de la atención médica en China -- September 29, 2020

 

  

Financiación de la atención médica en China

 

Por Larry Romanoff – 29 de septiembre de 2020

 

 

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El seguro no es un mecanismo de financiación de gastos regulares y predecibles. No es una especie de "Ali-pay" para el tratamiento de resfriados y amigdalitis. Los seguros y los reaseguros se utilizan para cubrir los costes de desastres impredecibles que se supone que una persona o corporación no puede cubrir por sí misma. Contamos con un seguro de incendios en nuestras casas porque esa pérdida, por improbable que sea, sería desastrosa para nosotros. En el mundo de la atención médica, para cualquier persona, una emergencia médica importante puede ser totalmente impredecible y sus costes potencialmente desastrosos. Sin embargo, para la población de una nación en su conjunto, las emergencias médicas y las necesidades comunes de atención sanitaria son altamente predecibles, ya que los porcentajes de la población y los costes derivados se pueden estimar con precisión de antemano. Por esta razón, todos los gobiernos occidentales inteligentes tienen un plan de cobertura sanitaria universal financiado por el gobierno central a través de los ingresos fiscales generales. Lo hacen así porque esta es la mejor, más simple y menos costosa manera de suministrar un bien universal a una población universal.

 

No es necesario molestarse en argumentar este principio; sus fundamentos se basan en matemáticas de tercer grado y ninguna propaganda absurda puede cambiarlo. Quizás más concretamente diríamos que, la prestación de atención sanitaria se trata de un bien social, y no de un proyecto comercial. Las operaciones renales, los tratamientos contra el cáncer, las transfusiones de sangre, no son objeto de las tiendas del vecindario o de los centros comerciales de lujo, ni deben serlo. Son infraestructuras sociales como lo es la educación, y deben ser consideradas como tales. Ni la eficiencia -en el sentido capitalista- ni la maximización de beneficios tienen cabida en la provisión de necesidades sociales. Por supuesto, la eficiencia, si tomamos su definición del diccionario a la hora de evitar residuos y pérdidas siempre es prudente, pero los beneficios sociales como la atención de la salud, la educación, los parques, los museos y muchos otros, no tienen cabida en las salas de juntas de las empresas donde los objetivos no sólo no están relacionados con los bienes sociales o las necesidades de la sociedad, sino que con frecuencia son totalmente opuestos a ellos. Esto sólo ocurre en lugares políticamente de derechas como los inoperantes EE.UU., donde esta plaga de la empresa privada está profundamente arraigada. Los gobiernos sanos y las sociedades mentalmente sanas tienen una visión muy diferente de estos asuntos.

 

Una vez me pidieron asesoramiento para el diseño y la planificación de un programa bucodental para el personal académico y administrativo de una de las universidades más grandes de Canadá. La universidad pasó por todos los trámites necesarios de diseño de beneficios, restricciones y limitaciones de costes. Examinamos todas las opciones, debatimos los detalles, entrevistamos a las aseguradoras, obtuvimos cotizaciones de precios para varios programas y, en general, gastamos una gran cantidad de valioso tiempo. Con un cliente para entonces bien instruido acerca de las entidades de cuidado dental y los costes que conlleva, les ofrecí una nueva opción que probablemente no habrían aceptado al principio: abrir su propia clínica dental. La universidad tenía el espacio disponible para una clínica, podía comprar el equipo y contratar a cinco o seis dentistas a tiempo completo, algunos más experimentados y otros menos, para prestar servicio a su personal en una clínica privada en el campus. No habría solicitudes de nuevos seguros, ni formularios, ni suscripciones, ni reclamaciones rechazadas, ni desestimaciones o limitaciones en los tratamientos, incluso incluyendo las ortodoncias. Y aún con el gasto de amueblar la clínica, sus costes anuales habrían sido en el peor de los casos aproximadamente la mitad de lo que habrían pagado si hubieran utilizado una compañía de seguros, para obtener menos beneficios y muchos más problemas. Cualquier organización con inmensos recursos que se exponga a un alto número de reclamaciones (o gastos) triviales individuales siempre se auto-asegurará, ya que esta es la opción más sensata. Por las mismas razones, una organización con más de 1.000 personas puede por lo general permitirse sin contratiempos garantizarse a sí misma un sencillo programa de subsidios por enfermedad y prestaciones en caso de fallecimiento.

 

Hay otra experiencia personal que voy a compartir aquí con ustedes, una que implica un seguro de automóvil. En el momento en cuestión, si mi memoria no me falla, el precio promedio de un seguro de automóvil en todas las provincias canadienses, e incluyendo la mayoría de las categorías de automóviles privados, era de unos $300 por año. Pero en una provincia en concreto el seguro de automóvil costaba poco más de $100. La razón era que el seguro de automóvil en dicha provincia no era proporcionado por una compañía de seguros, sino que era un programa universal operado por el gobierno provincial, para el disgusto de los capitalistas de todo el mundo. El gobierno simplemente calculó el coste actuarial de los accidentes automovilísticos en total y lo dividió por el número de automóviles registrados, hizo algunos ajustes considerando las diferentes tasaciones, y agregó esa tarifa al coste anual de la compra de las matrículas para los vehículos. No había administración, ni suscripciones, ni créditos, ni nada. Si se dañaba un vehículo, el coste era evaluado y el vehículo reparado. En esta provincia todos los costes estaban cubiertos, incluyendo los gastos médicos derivados de las lesiones físicas. El sistema era perfecto, y proporcionó sin duda el plan de seguros de automóviles de menor coste y menos problemático de América del Norte. Los conductores de otras provincias estaban realmente celosos, pero las compañías de seguros mantuvieron una campaña mediática durante décadas y décadas contra este repulsivo gobierno "socialista" por preocuparse más por la gente que por los beneficios de las compañías . Esta misma provincia también fue tentada, pero evitó con éxito la condenación eterna simplemente continuando con su sistema sanitario provincial, que además era el mejor del país.

 

Les sugiero que recuerden esta historia y se pregunten dónde está escrita la ley que dice que las empresas privadas deben participar en una actividad sólo porque pueden sacar beneficio de ella. ¿Dónde está escrita esta ley? ¿Quién está dictando ese discurso? ¿Con qué ley, con qué filosofía, con qué religión exigen las compañías de seguros el "derecho" a operar un plan nacional de seguros de automóvil o un plan de atención médica? ¿Quién está al mando: las corporaciones o el gobierno? ¿Y cuán corrupto tiene que ser un gobierno para someter a sus ciudadanos a un sistema privado con fines de lucro, sabiendo que tarde o temprano les puede costar el doble que un sistema público transparente y dirigido por el gobierno? ¿Qué patología tienen los líderes gubernamentales en la cabeza que les hace recaudar cientos o miles de dólares de cada ciudadano cada año con un plan sobrevalorado, para que unos pocos americanos ricos puedan tener aún más miles de millones de los que tienen ahora? Hay muchas personas en China que deberían hacerse estas preguntas abiertamente, antes de que sea demasiado tarde.

 

China está recibiendo en la actualidad una avalancha de propaganda capitalista americana y una fuerte presión para que abandonen su participación en la sanidad a favor de los buitres americanos, con diversas publicaciones y columnistas mercantiles difundiendo también esta ideología, con la esperanza de conseguir que el gobierno y del público acepten este enfoque. Gordon Orr, director de Shanghai de McKinsey & Co., escribió un artículo titulado, "¿Qué le espera a China en 2012?", en el que enumeró 10 interesantes "predicciones", la última de las cuales afirmaba que "la reforma hospitalaria se acelerará". Según el Sr. Orr, ". . . los fondos locales y extranjeros liderarán una ola de privatización hospitalaria, que incluye a los activos ya existentes y a los venideros. "Esto significa que algunas empresas locales, pero en su mayoría americanas, vendrán a China para comprar los mejores hospitales y convertirlos en negocios increíblemente rentables, eliminando el acceso a los mejores servicios de la red de atención médica al público en general, y convirtiendo la atención médica en China en un lujo sólo para ricos. Las palabras del Sr. Orr reflejan más un deseo que una predicción, pero seríamos idiotas al ignorar a un hombre que está cortado con el mismo patrón que la Voz de América. Si personas como esta tienen éxito, dañarán irrevocablemente la oportunidad de China de construir un sistema de atención médica verdaderamente eficaz y universal. Un sistema de atención sanitaria dual, uno para los ricos y otro para los pobres, es lo último que necesita China, pero eso es lo que sucederá si China no deja de escuchar a los americanos.

 

En septiembre de 2014, Caixin publicó un artículo titulado, "¿Pueden los médicos romper el vínculo con los hospitales públicos?", hablándonos ávidamente de "un prominente médico de Shanghai" que está viviendo su esperado sueño de "libertad" con la introducción en China de una nueva "buena practica" más americana, la de despojar a los hospitales de su personal cualificado y organizar "agencias de caza talentos" independientes que puedan vaciar las cuentas bancarias de la población. Según esta obra maestra periodística, el Dr. Zhang Qiang no sólo "aprecia su libertad, sino que también quiere ayudar a sus compañeros de profesión a cumplir sus sueños, desmantelando el estrictamente regulado "sistema hospitalario público controlado por el gobierno" e introduciendo la "libertad" al estilo americano, donde una mitad adinerada tiene una buena atención médica y la otra mitad se muere en el aparcamiento del hospital. Nuestro Dr. Zhang es citado diciendo que quiere que todos los médicos chinos reciban "el mismo tipo de tratamiento que reciben los médicos en los EE.UU. y así poder preocuparse únicamente de tratar a los pacientes". Bueno, el tratamiento que los médicos reciben en los EE.UU. es el tipo de tratamiento que requiere de un seguro de responsabilidad médica legal y de costosos abogados. Todo ese dinero extra tiene un precio.

 

Lo más irritante de casi todos los artículos de Caixin es que se presenta el contenido con la suposición de que sus lectores están cuanto menos desinformados o son estúpidos, ofreciendo una visión capitalista americana simplista y unilateral, sin interés o mención alguna a la otra parte. Y en la mayoría de los asuntos de Caixin siempre hay otro lado, por lo general uno desagradable que oculta los hechos necesarios para los lectores. En este caso, tenemos a nuestro Dr. Zhang, que calcula que "el grupo operará inicialmente algo así como una agencia de caza talentos, similar a las agencias que representan a músicos, actores y otros profesionales, a la vez que financia suministros y equipos médicos a hospitales y clínicas". Eso ya no se parece nada al lugar al que yo quiero ir cuando este enfermo. Pero a pesar de los altos ideales de la "libertad" indefinida (y inexistente) se trata sólo de absorber dinero del sistema sanitario chino, redactado en deslumbrantes términos de asombrosos ideales utópicos que deben lograrse. Y Zhang lo deja claro cuando dice: "El precio de los servicios médicos se fija de acuerdo al sistema de bienestar público", dijo, "pero las indemnizaciones se fijan de acuerdo a los precios de mercado". De esta declaración se extrae claramente que el «bienestar público» dista mucho de su interés, mientras que los «pagos en concepto de indemnización» de acuerdo a los «precios de mercado» son el objetivo, lo que significa cobrar las tasas más altas que las personas puedan pagar. Como el mismo afirma, Zhang sólo es impulsado por el dinero -la codicia–, mientras que Caixin pretende presentar esto como "libertad".

 

Caixin nos dice que "el seguro de salud pública sólo se puede utilizar en los hospitales aprobados por el gobierno, lo que significa que la mayoría de los pacientes que reciben asistencia de los médicos del grupo de Zhang deben pagar según sus criterios". Y según Zhang, "es una realidad cruel que los pacientes no puedan estar adheridos a un médico en concreto, sino que tengan que adherirse a un hospital". Sin embargo, en la práctica, cualquier persona puede ir a cualquier hospital en China y solicitar ver al médico que quiera. Yo puedo hacerlo, y lo he hecho, por lo tanto ellos también. Lo que no podemos hacer -hasta ahora- es ser empujados a una de las agencias de caza talentos bañadas en oro de Zhang donde sus músicos médicos, payasos y otros capitalistas profesionales no puedan cobrarnos el triple por un tratamiento idéntico en nombre de la "libertad". Lamento mucho que los médicos chinos no sean libres como Caixin quisiera que fueran, pero por otro lado el propósito de la medicina y de los médicos es el de tratar a los enfermos en lugar de beneficiarse de ellos. Si Zhang quiere ser capitalista a toda costa, debe abandonar el sistema de atención médica o mudarse a los EE.UU., donde sin duda será atesorado, si no por los pacientes al menos por su banquero. Y creo que los propietarios y editores de Caixin deberían mudarse a Irak o Libia para obtener una mejor valoración de lo que realmente significa la "libertad" americana antes de intentar imponérsela a los chinos.

 

Uno de los grandes defectos de la medicina al estilo americano en las empresas privadas es la medida en la que el gobierno ha sido intimidado para permitir que todos los practicantes se atiborren como cerdos del dinero público, abandonando por completo su responsabilidad con el pueblo. Una de estas áreas es el cálculo de los salarios de los médicos. Según un estudio reciente reportado por el Washington Post, "Se supone que el salario de los médicos depende del tiempo y la intensidad de los procedimientos que realizan. Pero la duración estimada de los procedimientos médicos utilizados por la Asociación Médica Americana y el gobierno son tan exagerados que muchos médicos promediaron más de 24 horas de trabajo en un solo día". Existían informes de médicos americanos cobrando 50 horas de tratamientos médicos al día. Para agravar el problema, a los médicos se les paga por procedimiento, cuyo tiempo y tasas salariales son establecidos por un comité de la Asociación Médica Americana y están tremendamente inflados, a menudo al menos duplicando el tiempo real requerido y por lo tanto duplicando también el coste. Un oftalmólogo en Florida estaba realizando aparentemente casi 4,000 cirugías de cataratas por año, con una carga laboral de 30 a 40 por día durante muchos días, lo que resultaría en jornada laborales de supuestamente más de 30 horas, aunque trabajara sólo unas diez. Los salarios, sin embargo, se basaron en los supuestos días de 30 horas.

 

Por supuesto, esto significa no solo que los pacientes y las aseguradoras están pagando demasiado por su tratamientos médicos, sino que con este enorme incentivo financiero los médicos realizarán procedimientos con mucha más frecuencia de lo necesario porque no hay controles sobre su criterio y no hay restricciones relativas al desfalco del sistema. Uno de los autores del estudio, James S. Goodwin, geriatra de la Universidad de Texas en Galveston, dijo que los médicos toman decisiones basadas en un gran número de factores. Pero considera una tontería, dijo, ignorar las perspectivas financieras. "Los incentivos económicos en medicina son como la fuerza de la gravedad. Fingir que no existen es una locura". Y pretender que no existirán pronto en China es también una locura, porque ahí es hacia donde están llevando los americanos al sistema sanitario chino.

 

Debo reconocer que estoy consternado por la ingenua ceguera con la que los desorientados chinos creen tan imprudente e irreflexivamente en la propaganda capitalista americana, y creo que este es un buen momento para lanzar otra ofensiva contra Caixin. Este supuesto medio de comunicación está mostrando todos los signos de ser un portavoz de la AmCham y del Departamento de Estado de los EE.UU. en todos los asuntos relativos a la política estatal en China, ya sea por los alimentos modificados genéticamente, la salud, los automóviles o el medio ambiente. Algunos de los artículos de Caixin articulan tan elocuentemente el deseo americano de saquear y colonizar China que a menudo me quedo con una fuerte sospecha de que estos artículos fueron escritos por la NED y financiados por la CIA. Me parece inquietante que este periódico abandone
su responsabilidad ante el público chino y promueva artículos de opinión tan sesgados y casi sediciosos disfrazados de notas periodísticas. Esto ni es noticia, ni es informar; es la ideología colonial americana presentada como unhecho desinteresado. Normalmente, no hay diferencia entre leer el Caixin, el New York Times o el Wall Street Journal, en términos del daño a largo plazo a China y del engaño al público.

 

En julio de 2014, Caixin publicó un artículo titulado 'Getting a Healthy Interest in Medical Tourism (Obtener un Interés Saludable en Turismo Médico)', aparentemente escrito por el reportero Li Yan, que literalmente apestaba a haber sido escrito en realidad por el Departamento de Estado de los EE.UU. o la NED, fundamentalmente (y hábilmente) tratando de destruir el sistema de atención médica de China promoviendo un hospital americano privado -la Clínica Mayo- y también una supuesta "empresa de consultoría" cuya función es obtener clientes incautos e ingenuos en China que estén dispuestos a gastarse los ahorros de su vida en asistencia médica al estilo americano. Releí el artículo de Caixin después de varios meses, y me apestó incluso más que la primera vez.

 

Cuando George Bush era presidente de los EE.UU. y estaba ocupado invadiendo Irak, hizo planes para eliminar a la irritante prensa bombardeando hasta reducir a escombros la sede del grupo Al-Jazeera. No veo ninguna razón por la que el gobierno de China no pueda hacer lo mismo con Caixin, y le recomiendo encarecidamente que lo haga antes de que la podredumbre sea más profunda.

 

Nota del cartel: Alipay (chino: 支付宝) es una plataforma móvil de terceros y de pago en línea, establecida en Hangzhou, China, en febrero de 2004 por Alibaba Group y su fundador Jack Ma. ... Es el servicio de pago móvil número uno del mundo y el segundo servicio de organización de pagos móviles más grande del mundo.

 

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Larry Romanoff es consultor de gestión y empresario jubilado. Ha ocupado cargos ejecutivos de alto nivel en empresas de consultoría internacionales y ha sido propietario de un negocio de importación y exportación internacional. Ha sido profesor visitante en la Universidad Fudan de Shanghái, presentando estudios de casos en asuntos internacionales a las clases superiores del EMBA. El Sr. Romanoff vive en Shanghái y actualmente está escribiendo una serie de diez libros relacionados generalmente con China y Occidente. Sus escritos se han traducido a más de 20 idiomas y están disponibles en más de 100 sitios web en idiomas extranjeros en todo el mundo.Se puede contactar con él en 2186604556@qq.com

 

 

Larry Romanoff es uno de los autores que contribuyen la nueva antología COVID-19 de Cynthia McKinney ''When China Sneezes"/'(Cuando China Estornuda)'.

 

Copyright© Larry Romanoff, Moon of Shanghai, 2020

 

Traducción: AIX

Larry Romanoff,

contributing author

to Cynthia McKinney's new COVID-19 anthology

'When China Sneezes'

When China Sneezes: From the Coronavirus Lockdown to the Global Politico-Economic Crisis